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Las relaciones laborales como fuente de estrés


En los artículos anteriores se ha comentado las consecuencias que tiene el estrés crónico en la salud física y psicológica.


Hemos visto que muchas situaciones están fuera de nuestro control, pero el que percibamos una situación como estresante o no, no solo depende de la situación en sí misma sino de nuestra mente. De la interpretación que hagamos de esa situación.

Hay personas que perciben situaciones adversas como retos y otros que se ahogan en ellas.

También vimos que nuestro estilo de afrontamiento era muy importante, ya que dependiendo del afrontamiento que llevásemos a cabo, una situación que es percibida como estresante puede solventarse y solucionarse y no afectar a nuestro sistema inmune terminando ahí. O por el contrario, puede hacer que la cascada se dispare dentro de nosotros dando paso al estrés crónico y por consiguiente hacer que el sistema inmune se vuelva en nuestra contra.

¿Pero qué hacemos cuando estamos en un ambiente hostil?

Si el lugar donde pasamos más de la mayor parte del día se convierte en una fuente de estrés inagotable, porque así lo percibimos y porque el ambiente laboral en sí mismo es hostil, debemos prestar especial atención. Ya que por muy fuerte que tengamos la mente, estar expuestos a una fuente de estrés de forma constante termina afectándonos.

La suavidad del agua, es capaz de erosionar una roca con el tiempo.

No subestimes el impacto que puede tener en ti un goteo constante.

Seguro que habrás escuchado y leído algo sobre las personas tóxicas .Y sí, es cierto que hay muchas personas que tienen un patrón mental disfuncional que dificulta cualquier tipo de interacción. Y que muchas veces lo mejor es no invertir tiempo en ellas, evadirlas o reducir al mínimo cualquier tipo de interacción.….

Pero cuando no te queda más remedio que relacionarte con este tipo de personas,

¿Qué puedes hacer para no arrastrar esa energía tan densa durante todo el día?

En este artículo no voy a poner el foco fuera, en los “otros”, sino dentro, en cómo podemos relacionarnos con este evento.

Ya hemos visto que cualquier situación depende de nuestra interpretación, por lo que si conseguimos darle un significado que esté alienado a un objetivo personal probablemente, esa situación nos fortalezca y no nos pase factura.

Para ello vamos a hablar de los tres estados mentales que tenemos, y que suelen ser los que utilizamos para dar respuesta a las situaciones que nos acontecen en el día a día…

El Estado de Víctima


Estamos en víctima cuando culpamos a todos y a todo, incluso a uno mismo.

Siempre que ocurre algo, buscan culpables; el gobierno, mi jefe, mi compañero, mi marido, mi mujer, mi hijo, yo no soy capaz, etc.

La queja es la manifestación de este estado.

La emoción predominante es rabia y culpa. La forma de afrontar las situaciones es buscando excusas, justificaciones innecesarias, o historias que a nadie le interesan…. Todo para aliviar de alguna manera su malestar.

No avanzan porque se quedan enfrascad@s en este estado. Y su objetivo no es avanzar, sino culpar para evitar así afrontar.

La rabia gobierna este estado mental, y la culpa se utiliza como un escudo para no hacer lo que saben que podría salvarlos y liberarlos de ahí.

El estado mental de víctima pocas veces es reconocido por las personas y mucho menos aceptado. Hay que ser muy humilde para aceptar que uno está comportándose bajo este estado mental.

Sin embargo cuando se reconoce y acepta se puede salir de él rápidamente.

Cuando culpamos a alguien, a un compañero o algo, de cómo nos sentimos estamos en este estado aunque creamos que tenemos una razón o justificación para sentirnos así. En mucha ocasiones es cierto, pero… ¿Qué puedes hacer para salir de ahí? A veces tiene un coste mayor ( o así es percibido) que el quedarse sufriendo y quejándose. Por eso se mantienen en este estado, haciendo que la persona que lo padece se convierta en un tóxico para sí mismo y para los demás.

El estado de Avestruz:

Es este estado en el cual existe un positivismo ilusorio y no inteligente.

“Voy a agachar la cabeza hasta que pase esto, cuando la saque seguro que todo está bien.”

Puede reconocerse en expresiones como..

“Ya lo haré…” seguro que las cosas se arreglan…

Quizás mañana, o la semana que viene.. ( nunca llega)

Todo está bien, no voy a preocuparme … ( pero no afrontan....)

La acción por excelencia es la procrastinación… En este estado el miedo gobierna, y es que no hacen algo que saben que tienen que hacer y lo posponen porque de alguna forma si lo hicieran perderías algo, algo como la comodidad….

Cuando estamos en este estado, la frustración y la culpa hacen que volvamos a meter a la cabeza en el hoyo. Y es que romper con este círculo no es fácil… Pero al menos en este estado son conscientes de que hay algo que saben que quieren o deben cambiar.

El estado de Guerrer@/Flow


Es este estado mental en el que todo está bien, no porque realmente esté bien. Sino porque yo hago que esté bien. Es cuando consigues ser un artista y hacer alquimia sacando el jugo y provecho a cualquier tipo de situación.

Las personas que tienen como motor principal en su vida aprender y evolucionar, suelen estar en este estado. Porque saben que sacarán algo de cada cosa que viene y eso les hará mejores.

Esta mente es muy poderosa, te conecta con tus recursos personales, con tu creatividad, con tu alegría, con tu motivación y entusiasmo.

Los que estén en flow saben auto- motivarse, no esperan que les llegue la inspiración. La provocan, la crean, establecen las condiciones para que se de.

Porque aunque no les guste la tarea que deben hacer o la situación que están viviendo, tienen muy clara una cosa. “Sea lo que sea, aprenderé.” Algo sacaré de aquí. Ante las situaciones más tediosas o poco excitantes, ellos no ponen el foco en la tarea en sí misma, sino en cómo se van a sentir cuando venzan ese estado de avestruz. Ese es su motor. Saben que las tareas operativas son fundamentales para conseguir su objetivo. Tienen el objetivo muy claro y eso les permite aceptar y comprender el funcionamiento y mecánica de todo el proceso de forma integral.

Siempre aprendemos de las circunstancias que nos acontecen. La diferencia es que no todos lo tienen como objetivo. Por lo que muchos se pierden en las tormentas al haber puesto el foco en algo inestable y fuera de control, que es lo que suele pasar cuando estamos en avestruz.

El estado de guerrero/flow avanzan, buscan soluciones. Si no las encuentran, se hacen mejores preguntas, porque saben que una buena respuesta, no es en sí una respuesta, sino una mejor pregunta. Las preguntas abren la mente y nos mueven a otras direcciones.

Cuanto más situaciones viven y experimentan, más valiosos se sienten. Y es que saben que la experiencia es el éxito. Y para sentirlo hay que atreverse y vivir.


¿En qué estados estás?

Estos son los tres estados mentales en los que nos solemos encontrar. El que haya un predominio de uno, no significa que no se den los otros.

Alguien puede estar en víctima en su trabajo, pero después está en flow con sus hobbies…

Lo importante es reconocerlos, identificarlos y no sentirnos mal ni culpables, simplemente entender que son estados mentales que están muy arraigados en nuestra cultura y sociedad, pero que podemos Salir de ellos siempre que los identifiquemos. Ya depende de lo que uno quiera para sí mismo.

Por eso cuando estamos viviendo una situación complicada en el trabajo, o en casa, es importante que miremos qué estamos haciendo…..

¿En qué estado estoy?

¿Estoy en víctima, en avestruz, en flow?

¿qué puedo hacer para cambiar mi estado y ponerme a funcionar?

Estar expuesto de forma constante a una situación hostil, pasa factura. Y si no has conseguido mentalmente encontrar algo que te haga vivirlo desde otro lugar distinto al estado de víctima, quizás sea un buen momento para que te replantees seguir allí o no.


Porque el trabajo es importante, pero tu salud mental lo es más.

Cuando estamos en víctima el estrés crónico se apodera de nosotros. Digamos que este estado sostenido en el tiempo tiene el mismo efecto que un estresor sostenido el tiempo en el organismo, la autodestrucción. De la misma forma que el sistema inmune se vuelve en contra del organismo con el estrés crónico y comienza a desarrollar enfermedades autoinmunes, nuestra mente se vuelve contra sí misma y entramos en un proceso de autodestrucción. Es aquí cuando nos convertimos en nuestra propia toxicidad.


Buda decía;


Lo que no nos gusta de los demás, es un reflejo de lo que hacemos de forma inconsciente.



Reclutar a alguien que tiene un estado negativo o tendencia a… puede arruinar una empresa.

Una sola manzana podrida en un cesto de manzanas es capaz de pudrir el resto.

Todos tenemos momentos difíciles en la vida, y todos hemos estado en algún momento en víctima. Pero hemos salido adelante, aquí más que actitud,( que bajo mi punto de vista es una palabra que está sobredimensionada) lo que marca la diferencia en cuanto si una persona conseguirá salir de su estado mental o no, es un valor humano, el coraje, la honestidad y la humildad. Esa capacidad de reconocer que está en queja y que ese estado no le ayuda ni así mismo ni a los que le rodean.

Quien lo identifica y reconoce lo transforma y se transforma…

Y tú ¿en qué te estás convirtiendo?



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